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España Digital S.A.

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Desde el estallido de la actual crisis económica, llevamos cuatro años inmersos en un debate continuo alrededor del enfoque y el impacto de los varios planes de choque que tanto el actual gobierno como el anterior han tratado de poner en marcha para combatir los efectos negativos de la crisis y recuperar la senda de crecimiento. La conversación ha girado fundamentalmente alrededor de medidas de reducción de déficit, del volumen y coste de la deuda, del mantenimiento de estado de bienestar y los beneficios adquiridos en la época de bonanza, o la reestructuración del sistema financiero. Parece que todo el tiempo y el dinero se están dedicando a salvar el actual modelo, cuando parece ciertamente evidente que el motor económico de España está bastante cerca de griparse por completo. No podemos seguir pensando en “tunear continuamente el Seiscientos”, sino en diseñar un nuevo coche que sea competitivo y sostenible en el nuevo paradigma económico.

Pensando con una visión de medio y largo plazo, el modelo de negocio de España S.A. necesita una profunda transformación para poder ser relevantes y competitivos en la nueva Economía Digital. El tradicional modelo productivo basado en tres sectores de actividad (primario, industria y servicios) está sufriendo el impacto del desarrollo económico de los gigantes emergentes como China, India, Rusia o Brasil. Se está deslocalizando la producción agrícola, energética e industrial a estos países que ponen en valor su mayor tamaño y escala, su abundancia de recursos naturales y sus menores costes laborales.

En España tenemos que ser conscientes de que no somos un país grande, que no tenemos recursos energéticos ni minerales, y que no somos competitivos por una mano de obra barata. Es decir, para España no es viable un modelo de negocio tipo low cost del que se están aprovechando otras economías emergentes. Por tanto, si no podemos tener la ventaja de la cantidad, el tamaño y la eficiencia, tenemos que desarrollar un modelo premium de calidad basado en la innovación y en la creatividad. Tenemos que diferenciarnos para ser competitivos, porque lo peor del mundo es quedarse atrapado en el medio (stuck in the middle).

Las nuevas tecnologías socio digitales abren un nuevo mundo de oportunidades para un país como España, que hoy más que nunca necesita un cambio en su modelo productivo. España tiene que cambiar de los átomos a los bits, del ladrillo al conocimiento. El nuevo escenario económico irá evolucionando a un modelo productivo en el que la mayoría de las actividades comerciales y de consumo se irán digitalizando, y en el que adicionalmente, una red de dispositivos inteligentes será capaz de realizar innumerables tareas de manera automatizada. Las tecnologías inteligentes están asumiendo multitud de actividades que antes realizaban los seres humanos, como la conducción de trenes de ferrocarriles ligeros, la compra y venta de acciones en el mercado bursátil, el cobro en los supermercados o la realización de micro cirugías sencillas.

En este contexto, existe una demanda creciente de talento cualificado para diseñar, programar y supervisar esta red productiva digital e inteligente. Tenemos que impulsar el desarrollo de la economía del conocimiento, de la innovación y de la creatividad. Pero un reto de esta naturaleza necesita la implicación y el esfuerzo de todos los agentes económicos.

Evidentemente, los principales agentes del cambio tienen que ser los emprendedores, sin importar en que organización desarrollan su actividad innovadora, ya sea una start-up, una corporación, una universidad o una agencia estatal. Las innovaciones de los emprendedores son la fuerza que hay detrás de un crecimiento económico sostenido a largo plazo. Pero hemos de esperar que desde las administraciones públicas no se pongan trabas a estos esfuerzos y se colabore con el máximo de los recursos disponibles. Y no debemos pensar que esto es una tarea exclusiva de súper potencias como Estados Unidos, Alemania o Japón (el “que inventen ellos” que enunció Miguel de Unamuno). Como mencionan Dan Senor y Saul Singer en Start-up Nation, en países como Israel o Corea del Sur se han hecho apuestas rotundas en este sentido que ya están empezando a dar sus frutos. En el NASDAQ norteamericano cotizan más empresas israelíes que compañías chinas, europeas e indias juntas.

Si el modelo económico está en entredicho y con bastantes evidencias de fatiga y agotamiento habrá que crear uno nuevo y tirar lo que no nos valga del actual. Todos los paradigmas y reglas que nos rodean son códigos escritos por el ser humano, y por tanto se pueden reescribir. Es el mejor momento para innovar, experimentar y crear. Necesitamos espacios y condiciones para la creación y la inversión, y especialmente para crear soluciones de manera conjunta aprovechando el poder de la inteligencia y la creatividad colectiva.

Uno de los comportamientos más naturales y sociales del ser humano es rodearse de otras personas con las que se tienen gustos, afinidades, pasiones y objetivos en común. Este comportamiento hace que surjan lugares que van concentrando geográficamente a personas con las mismas pasiones e intereses, y que resultan en espacios de co-creación colectiva. Esto es lo que hizo que surgieran zonas como Silicon Valley donde se concentran los emprendedores más creativos, los ingenieros de software más talentosos o los inversores con más apetito innovador. Del mismo modo, Hollywood se convirtió en la meca del cine y es el punto de unión de actores, directores, productores y guionistas. O que París y Milán atraigan a los mejores diseñadores de moda, modelos o fotógrafos.

En España tenemos varias ventajas competitivas naturales para atraer talento e inversión (por ejemplo, clima, gastronomía, cultura, infraestructuras de transporte) y somos la cuna de grandes corporaciones líderes mundiales en diversos sectores como el textil, las telecomunicaciones, la banca, la ingeniería o las energías renovables. Pero tenemos que reforzarnos con un sistema educativo que garantice la formación, las capacidades y el talento necesario ya que la Economía Digital está basada en el conocimiento y en la creatividad. Somos suficientemente competitivos a nivel de autovías y aeropuertos, pero necesitamos una sólida red de “infoestructuras” formada por redes de telecomunicaciones, centros de procesamiento de datos y dispositivos inteligentes. Y debemos contar con un marco administrativo, regulatorio y fiscal que minimice la burocracia y estimule la inversión en nuevos modelos de negocio basados en la creación de valor y no en la especulación.

La España Digital se tiene que desarrollar alrededor de un ecosistema en red de emprendedores, empresas, inversores privados y administraciones públicas, con capacidad de integrar y conectar esfuerzos, talento y conocimiento. Necesitamos una red nacional de formación, innovación e inversión conectada, aprendiendo de los principales polos internacionales de innovación como Silicon Valley, Tel Aviv, Austin o Zhongguancun (el Silicom Valley chino).

El éxito dependerá de que entendamos lo antes posible que el problema es de todos, y que pasa por reinventar nuestra economía en la era digital y no por parchear el modelo existente. Es un reto que nos afecta a todos y por tanto exige que la solución deba de ser colectiva.

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1 comentario

  1. La verdad es que sí. No podemos seguir perdiendo la batalla digital frente a otros países. Empresas de Internet como Amazon, Google, Facebook han desbancado a los clásicos gigantes de las Telco europeas. A veces nos hemos centrado en explotar modelos maduros en los que teníamos ventajas de mercado en lugar de desarrollar nuevos modelos de negocio y crear nuevas oportunidades digitales.

    Está claro que para que esta revolución se de en España, es necesario que siga un modelo Bottom-Up no centralizado ni dirigido.

    Y para eso es muy importante el capital humano, gente con perfil tecnológico pero con visión de negocio. Es importante pasar del modelo de formarse tanto al modelo de hacer y contribuir.

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